Cuento...
uno, dos, tres...
para cubrir los pétalos desnudos
y sigo...
cuatro, cinco, seis...
al delinear el contorno de alguna fosa
con bordes sin saudades
que no me traguen mientras rémora la vida
-allá afuera-
cada golpe de viento es un siglo de espera raída,
un gajo de luna,es magnolia caída
y subsisto
en clorofilas de savias,
en calidez de elixir filtrado por gotas,
mi centro
-respira-
pistilo de colores muriendo en las horas.
-en pliegues
de aire que ondea
a las hojas-
enana inocencia preñada de seco polena la espera turgente
del viento que la anegue
y fecunde.
Con arrullo de verdes pastos y lluvias,
forjada ilusión en campanadas
donde florece la sangre que se desborda,
en canciones de bajos y redoblantes
siete ,ocho, nueve,.diez…
génesis de pliegues y capullos que brotan
desde que existe una historia que la riega.